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Cerrando las brechas para proporcionar excelencia en el servicio

Por: María Cox, Directora Sur de Europa para Pegasystems Inc.

 
     
 

La excelencia en el servicio lleva años siendo un objetivo primordial de las entidades de servicios financieros. Sin embargo, a pesar de las enormes inversiones realizadas en infraestructuras, los sistemas actuales siguen sin ser suficientes. A mediados y finales de los noventa, las entidades de servicios financieros invirtieron grandes sumas en los sistemas para archivar información sobre el cliente y gestionar la relación con el mismo para tener una visión global de la relación completa con el cliente y mejorar su forma de prestar servicios. Una década más tarde, las entidades financieras aún tratan de hacer realidad dicha visión.

A pesar de los esfuerzos y de los millones de dólares que el sector ha destinado a la construcción de infraestructura y al perfeccionamiento de los procesos, el servicio al cliente todavía no funciona correctamente. Por ejemplo, cuando un cliente llama para informarse sobre el estado de una transacción, lo que suele ocurrir es que el responsable del servicio tenga que emprender varias operaciones diferentes debido a que las respuestas a preguntas anteriores se registraron en varios sistemas independientes. Que el responsable de la relación banco-cliente tenga que buscar en quince departamentos bancarios diferentes para obtener toda la información sobre una cuenta para una multinacional es también reflejo de la prestación deficiente de un servicio.

Las empresas se están dando cuenta de que la transparencia de la información no es suficiente. Tras la cuestión del servicio al cliente, existe un problema más grave que causa estragos en el suministro de productos básicos y en las funciones de procesamiento del back-office, así como en las interacciones cara a cara con el cliente. Las descoordinaciones operativas o deficiencias influyen en la capacidad de una entidad financiera de diferenciarse en un mercado extremadamente competitivo. Se debe alcanzar un grado elevado de efectividad operativa, pero para ello hay que dejar de utilizar los métodos manuales tradicionales, que son caros y nada efectivos, y que permiten márgenes muy bajos. Las entidades financieras deben reunir prestaciones modernas de automatización de procesos que proporcionen excelencia en el servicio y reduzcan costes.

¿Por qué es tan difícil proporcionar un servicio excelente?

Existen funciones de servicio en todas las áreas de la empresa. Algunas implican un contacto cara a cara con el cliente; otras forman parte del trabajo del back-office y son fundamentales para el suministro de productos básicos. Por lo general, las funciones de servicio no conocen fronteras geográficas o departamentales, pero aún así las entidades financieras siguen trabajando por parcelas de actividades independientes. Las tecnologías actuales no han sido capaces de acabar con las brechas operativas que existen entre estas actividades especializadas.

La falta de coordinación entre distintos sistemas crea ineficiencias para las funciones de servicio. Los sistemas especializados de contabilidad, los mecanismos de pago, las aplicaciones de gestión del riesgo, los sistemas de procesamiento de transacciones, los canales de autoservicio, etc., han evolucionado con el tiempo hasta cumplir un variado abanico de exigencias normativas y empresariales. No obstante, muchas de estas soluciones se desarrollaron para cumplir una necesidad empresarial específica urgente; había poco tiempo para pensar en si estos sistemas tendrían que incorporar más adelante otras soluciones. Además, en muchas entidades financieras, existen numerosos sistemas distintos que realizan funciones parecidas como resultado de 1) exigencias especiales relativas a un producto que requieren una plataforma especializada (por ejemplo, necesidades específicas de un país) o 2) fusiones anteriores con otras firmas. Cada sistema (y/o versión de un sistema) tiene sus propias características de procesamiento y se ha optimizado para una cartera de usuarios objetivo específica. La incapacidad para comunicarse y coordinarse entre sistemas de funciones crea ineficiencias en toda la empresa.

Las entidades de servicios financieros han intentado suplir estas deficiencias operativas de varias maneras:

  • La integración cerrada entre sistemas puede crear una interacción recíproca directa entre los mismos. No obstante, cuando las exigencias empresariales obligan a realizar cambios adicionales, las interfaces cerradas son difíciles y caras de mantener.
  • Los data marts (bases de datos locales) aportan transparencia a la información que circula entre departamentos, pero las aplicaciones que funcionan sin estas bases de datos departamentales (aplicaciones tradicionales de CRM, por ejemplo) normalmente no pueden coordinar actividades de procesamiento que implican a varios departamentos y sistemas. El acceso centralizado a la información que proporcionan los data marts es útil para facilitar las interacciones en el punto de servicio, pero para satisfacer las peticiones del cliente suelen necesitarse más prestaciones.
  • La integración de aplicaciones empresariales permite que la información circule a tiempo real por los sistemas y ofrece la automatización de procesos a nivel de los sistemas. No obstante, las soluciones de integración de aplicaciones empresariales no facilitan los procesos que requieren mano de obra; esto es un aspecto clave de la gestión de excepciones. Además, las implementaciones de la integración de aplicaciones empresariales son complejas, conllevan mucho tiempo y requieren el despliegue de una gran cantidad de recursos.
  • La “tirita humana” es una solución relativamente rápida y fácil para acabar con la incapacidad de funcionamiento recíproco de los sistemas. El procesamiento manual suele ser la forma más fácil de abordar una deficiencia urgente, y, a medida que las exigencias empresariales van cambiando y la TI no puede seguirles el ritmo, los trabajadores desempeñarán su papel en las actividades de procesamiento. No obstante, aunque la mano de obra se puede desplegar con relativa rapidez, al final, el procesamiento manual es caro, poco flexible y propenso a errores.

La naturaleza del trabajo operativo

Nuestra experiencia nos dice que el trabajo operativo suele proceder de dos fuentes principales:

  • El cliente tiene una necesidad que genera nuevo trabajo para la entidad (cambio de dirección, duplicado de un documento, por ejemplo)
  • Los sistemas especializados no han sido capaces de procesar directamente una operación (por ejemplo, la transferencia no se ha realizado como se esperaba) y han generado una excepción a la espera de un procesamiento manual

Puesto que el procesamiento manual puede resultar ineficaz e incoherente, sin los suficientes controles para supervisar, establecer prioridades y gestionar el progreso, las transacciones no se llevan a cabo con la rapidez adecuada o se pierden por el camino. Por lo tanto, para conseguir excelencia en el servicio, la transparencia de la información es sólo una parte de la solución. En principio, las entidades tienen que 1) aumentar la automatización para optimizar la eficiencia del procesamiento de operaciones, 2) aumentar el control sobre sus actividades de procesamiento manuales o informáticas, y 3) conseguir la transparencia de los procesos mediante el canal de interacción que más convenga al cliente.

Un listón cada vez más alto: el Servicing Backbone

Las entidades financieras más innovadoras están creando Servicing Backbones (herramientas destinadas a ofrecer un servicio de calidad) para acabar con las deficiencias en sus procesos de servicio. Las peticiones solicitadas al servicio de atención al cliente y al back-office, independientemente del tipo de operación (cheque, ACH, Tarjeta, ATM) o el formato (teléfono, mail, fax, SWIFT…) desde el que se han realizado, se registran, se supervisan y se gestionan en un único entorno centralizado. A su vez, las prestaciones avanzadas de automatización de procesos están impulsando el procesamiento directo e incrementando la productividad y la efectividad operativas. Los Servicing Backbones están permitiendo que las entidades de servicios financieros sean conscientes de las mejoras importantes que experimentan en su efectividad operativa a la vez que mejoran el servicio al cliente, fomentan la resolución total de problemas y proporcionan transparencia en el momento de la interacción.

Un Servicing Backbone efectivo debe incluir tres elementos clave: control y gestión de la situación; procesamiento y realización automáticos, e integración de sistemas. El Servicing Backbone coordina yautomatiza por sí solo las actividades de procesamiento y realización. El control centralizado de estas actividades proporciona transparencia en el proceso y hace posible que tenga lugar actualizaciones en tiempo real y la resolución oportuna de problemas operativos. Para maximizar el control y la transparencia, el Servicing Backbone suele ir acompañado de una solución de Gestión de la interacción.

 

Control y gestión de casos

Las empresas necesitan tener visibilidad de sus operaciones y controlar las actividades diarias. La capacidad de controlar hace posible que se coordinen las actividades necesarias para prestar un servicio o solucionar un problema operacional. El módulo de control y gestión del caso es la base de las peticiones de servicio en toda la empresa; registra aspectos como el canal o la fuente, los conduce al recurso adecuado para su resolución y coordina actividades manuales y automáticas hasta que se resuelve el problema. Se pueden asignar niveles de servicio a cada tarea y, de este modo, se asegura la resolución a tiempo.

Procesamiento y realización automáticos

Las peticiones de servicio y los problemas operativos se suelen solucionar de una de estas dos formas: automatización a partir de sistemas o procesamiento manual. Las solicitudes del cliente como las actualizaciones de perfil, las solicitudes de chequera, la apertura de nuevas cuentas, etc. se deberían automatizar en su mayoría. Si la funcionalidad para llevar a cabo una solicitud de chequera ya existe en otro sistema, el Servicing Backbone puede asumir todo el control para satisfacer la petición. En caso de que esta funcionalidad no exista, el Servicing Backbone puede aumentar las prestaciones de automatización de procesos y dirigir la petición a diferentes sistemas finales, registrando aprobaciones, produciendo acontecimientos secundarios hasta que la solicitud se completa totalmente.

Para los problemas que no se pueden resolver mediante la automatización de sistemas, las funcionalidades de control y gestión de la situación garantizan que las tareas lleguen a las personas adecuadas en el momento adecuado con el fin de asegurar una resolución eficiente a tiempo. La intervención manual es más fácil gracias al sistema que recupera automáticamente toda la información que pueda ser necesaria para que una persona tome decisiones. La política empresarial se expresa como imposiciones a nivel de sistemas para garantizar que la toma de decisiones humana esté alineada con objetivos estratégicos. El Servicing Backbone aúna tanto actividades humanas como informáticas para llevar el proceso de resolución a su fin.

Integración de sistemas

El Servicing Backbone, al combinar una Arquitectura Orientada al Servicio (SOA) y estándares de tecnología abierta, es naturalmente agnóstico en cuanto a canales, ya que cualquier canal puede generar una nueva petición, comprobar su estado y ser el mecanismo de entrega de una notificación de resolución. La SOA también permite al Servicing Backbone asumir peticiones de los sistemas internos y externos para las exigencias de procesamiento especializado.

Gestión de la interacción

La excelencia en el servicio empieza en el momento de contacto con el cliente. Con una aplicación de Gestión de las peticiones, un “único documento válido” a través del Servicing Backbone puede proporcionar al responsable de un servicio una visión global de la actividad del cliente y darle la capacidad de supervisar las peticiones, independientemente del sistema o los enlaces de la empresa que sean necesarios para solucionar el problema. A través del Servicing Backbone, se puede asignar un grado de urgencia a la petición de servicio, asegurando que se realice el trabajo adecuado en el momento adecuado y que se cumpla el nivel de servicio esperado.

Maximizar la excelencia

El Servicing Backbone no debería limitarse a las peticiones realizadas por el cliente; las mejores prácticas sugieren que todas las actividades manuales de procesamiento se deberían llevar a cabo por la función de gestión manual del caso del Servicing Backbone. Extender el Servicing Backbone a todas las actividades de procesamiento manual proporciona control y transparencia de procesos para transacciones o bien que el mecanismo de procesamiento automático no puede abarcar o bien que requieren un procesamiento manual por diseño. En caso de una petición por parte de un cliente el Servicing Backbone no sólo supervisa actividades no automatizadas, sino que la funcionalidad de gestión del caso ayuda a garantizar que las actividades manuales se solucionen de forma eficiente y precisa para que el cliente no tenga que preguntar en absoluto.

Crear un Servicing Backbone con tecnología BPM

La tecnología de Gestión de Procesos de Negocio (BPM) es la solución ideal para proporcionar un Servicing Backbone. Una solución basada en procesos que integra automatización del trabajo y toma de decisiones empresariales proporciona la máxima eficacia de procesamiento. La Arquitectura Orientada al Servicio permite que se creen elementos de procesamiento una vez y que se reutilicen en todas las áreas de la compañía mediante canales, sistemas, líneas de producto y entidades operativas. Las funcionalidades de supervisión de la actividad empresarial permiten a los empresarios, responsables de servicio o clientes (a través de canales autoservicio) ver el estado de las operaciones y analizar las tendencias. La doble capacidad para 1) supervisar, dirigir y coordinar el trabajo a través de diferentes medios y 2) fomentar el procesamiento directo cuando es necesario sólo combinando el poder de la tecnología BPM basada en la mano de obra y los sistemas.

Las entidades financieras actuales están intentando compartir información y procesos sin tener que realizar cambios radicales en aplicaciones o estructuras de datos. Para llevar la función del servicio al cliente al siguiente nivel en toda la empresa habrá que proceder según este principio. Las peticiones de servicio, como la creación de una cuenta, suelen requerir procesos de realización específicos de un producto y muchos de estos procesos requieren una mayor especialización debido a las normativas de cada lugar. Por esta razón, los elementos del Servicing Backbone deben ser adaptables al cliente y reutilizables para minimizar los costes de desarrollo y mantenimiento. Los procesos y las medidas empresariales tienen que modificarse fácilmente para incorporar matices y cambios en las exigencias de la empresa y las normativas.

Con los avances tecnológicos, proporcionar un servicio al cliente excelente continua y eficientemente ya no es una meta imposible. Para tener éxito, las empresas tienen que aprovechar el poder de los procesos globales (con la especialización local), los sistemas, los contenidos y los recursos humanos.

Según el estudio Business Technographics® realizado por Forrester, el 45% de las entidades financieras había pensado en modernizar su infraestructura actual de CRM (Gestión de la Relación con el Cliente) o adquirir nuevos sistemas patentados en 2006.

Las entidades financieras están observando índices de resolución en el primer contacto de hasta el 60% en las excepciones generadas por peticiones de los sistemas o de clientes.

 

 

 

 
   
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